Hoy sólo pido que me escuches. Que trates de entender lo que te digo. Porque para mi, es tan importante saber explicarme como saber que me escuchas.

No te pido que me aconsejes o me sermonees con lo que tú o la otra gente haría porque, cuando lo haces, siento que no me respetas ni a mi ni lo que te estoy diciendo.

Tampoco te pido que me cortes y empieces a hablarme de ti mismo y de tus vivencias a la mínima que puedas, porque me haces sentir que no estás atento ni a mí ni a mi realidad.

Ni tampoco te pido que empieces a buscar lo que vas a contestar mientras te estoy hablando porque, cuando lo haces, siento que no estás presente ni disponible.

No me siento escuchado cuando me dices que no debería sentirme así, porque siento que no estás respetando mis sentimientos ni mis emociones.

Si te pido que me escuches y empiezas a decirme que no me crees, o empiezas a tomar partido ajeno, estás traicionando la confianza que pongo en ti.

Cuando te pido que me escuches y piensas que debes hacer algo para resolver mi problema, cuando no te lo he pedido, estás decepcionando mis esperanzas.

Todo lo que te pido es que me escuches… sólo eso.

Life & emotional coach. Apasionado de la vida y de la evolución personal. Porque ser uno más es ser uno menos…

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