De lo imposible a lo posible

Es difícil creer que existe el miedo al éxito, pero es una de las principales razones de nuestros fracasos y limitaciones. Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.

Sin darnos cuenta, llegamos a comportarnos como si aún no pudiéramos ser felices porque todavía no hemos alcanzado ciertos logros que se suponía que teníamos o deberíamos haber alcanzado. Es la consecuencia provocada por el peor de los miedos y el menos reconocido: el miedo al éxito.

Muchas veces soñamos con tener éxito y conseguir aquello que nos proponemos. Ese trabajo soñado, esa persona que nos gusta, o una vida de películaSin embargo, a la hora de la verdad, no lo conseguimos debido a nosotros mismos, a que no creemos merecerlo. Y en la vida, nunca nos pasa nada porque no hacemos nada para que nos pase.

Somos maestros de la no acción. De dejar pasar el momento a ver si primero se pudre y luego se seca y desaparece. Somos protagonistas del mirar a otro lado, como cuando los niños se tapan la cara y dicen que no están. Somos genios del pensar que irá mal, de no asumir responsabilidades y que todo es culpa de otros. Postergamos esos cambios o los mantenemos bajo mínimos.

Queremos ser espectadores de nuestra vida y luego pedimos honores de protagonista.

Contrariamente a lo que podamos considerar cómo miedo al fracaso, el miedo al éxito es mucho más difícil de controlar, porque es mucho más inconsciente y no solemos darnos cuenta de él. No es que nos asuste tanto el éxito por si mismo, sino los efectos colaterales que puede traer, porque nos haría salir de la zona de confort. Y salir de la zona de confort no nos gusta.

Posiblemente te sonará la siguiente situación: entrevista de trabajo. Antes de llegar es muy probable que los pensamientos que aparezcan sean del tipo “madre mía con la de gente que hay, seguro que están más preparados que yo”, “no creo que mi perfil sea suficiente para ese cargo”, “seguro que yo no valgo, ese trabajo es para gente más joven, más cualificada, con más experiencia…”.

O ésta otra: persona que nos gusta. «no soy lo suficientemente atractivo para aspirar a esa mujer, creo que no soy su tipo», «ese chico debe buscar cosas que yo jamás tendré, «aunque la cita fue muy bien, no le voy a decir nada hasta que él se ponga en contacto, debe estar muy ocupado … «.

¿Cuál crees que será el resultado?

Cuando tú mismo tienes un concepto infravalorado de tu persona, cuando tú mismo convives observando tus carencias y poniendo la atención en todo lo que te falta, en lugar de lo que eres, corres el riesgo de hacerte cada vez más pequeño y acabar por creerte que no eres merecedor de lo bueno.

Cada vez que crees que no lo mereces estás más cerca de no merecerlo. Cada vez que piensas que no lo mereces te conviertes en una versión reducida de ti mismo. Cada vez que te pruebas un sueño y dices que te va grande, te conviertes en esa persona a la que ese sueño le va grande. Cada vez que dices en voz alta que no puedes, haces al lobo más grande. Cada vez que insinúas que no lo mereces, tu luz se apaga.

Todo lo que siempre has querido está en el otro lado del miedo – George Addar

Por tanto, no te metas en un traje pequeño y esperes hacer cosas grandes. Al final, no se trata de no tener miedo, sino de gestionarlo. Los miedos internos son cómo los vampiros, no soportan la luz del sol, y desaparecen y se desvanecen cuando le hacemos frente.

No pares, no te detengas, no caigas en la tentación de pensar que no puedes, no cedas ante esa versión de ti mismo que se asusta. No desaparezcas de tu vida.

Tu forma de ver la vida no es negociable. No puede haber regateos ni rebajas. Si aceptas menos de lo que mereces, vas a tener que sobrellevarlo siempre o hasta que no puedas más. La realidad devuelve lo que nosotros ponemos en ella.

De lo imposible a lo posible sólo hay dos letras. Y las escribes tú.

A veces hay que arriesgar aunque sepas que vas a perder. Aunque tengas claro que no llevas las mejores cartas y que la partida está casi decidida. Aunque creas que vas a hacer el ridículo. Aunque te des cuenta de que el listón está muy alto y el reto te va grande. Aunque te sientas pequeño y pienses que lo que deseas conseguir es demasiado bueno para ti.

Porque a veces hay que arriesgarse pero no por nadie, sino por ti.

Porque a veces hay que arriesgarse aunque sepas que vas a perder porque el premio eres tú.

Si podemos creer en nosotros, podremos crearlo para nosotros.

Olvídate pues, de lo que esperas que pase, o lo que temes que pase, y más bien concéntrate realmente en lo que probablemente ocurrirá.

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2 thoughts on “De lo imposible a lo posible”

  • El miedo es nuestra principal debilidad, nos impide vivir como deseamos, nos impide realizar nuestras aficiones, nos impide vivir la realidad, como dices preferimos vivir en la sombra, mirando y nunca participando. Arriesgarse es la mejor opcion, ya que el miedo fue creado por uno y eso permite que uno lo pueda desmontar y seguir adelante, gran articulo, muy valioso, saludos :).

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