La felicidad no es absoluta

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¿Qué es la felicidad? Es la pregunta que, el ser humano, se ha intentado responder, desde que el mundo es mundo.

Cuando somos pequeños, vivimos en un continuo estado de felicidad relativa. Aunque eso sólo lo comprendemos cuando somos mayores. No trabajamos, no tenemos obligaciones, sólo nos provoca infelicidad las riñas de nuestra madre o ese capricho que no podemos tener.

A medida que vamos creciendo, van cambiando nuestras prioridades y vamos cambiando nuestra percepción de lo que es ser felices. Es terminar de estudiar, irnos de fiesta o tener una moto. En la edad adulta, son las vacaciones, salir a cenar con nuestra pareja o amigos…

Así, mientras vamos cambiando “nuestras razones” para ser feliz, vemos con otros ojos lo que en otra etapa de nuestra vida fue ser feliz o lo que nos hacia infelices.

Cuando somos adultos y nos faltan nuestros padres, se nos antojan felices (y hasta las echamos de menos!) las riñas de nuestras madres cuando éramos pequeños o lo que de adolescentes nos parece un fastidio, como dedicarse a estudiar viviendo en casa de los padres, sin grandes preocupaciones, nos parece la mejor de las situaciones.

La felicidad, por tanto, no es absoluta. No podemos ser felices al cien por cien (Aldous Huxley estaría orgulloso de mí). Siempre hay algo que falta o que nos contraria.

Ya en la edad adulta, pensamos, sería feliz si tuviese mucho dinero. No trabajaría y no me preocuparía de las facturas. Y aunque siempre nos han dicho que el dinero no da la felicidad, y es cierto que como sí mismo, no la da, la verdad es que nos evita preocuparnos de algunas cosas, como las facturas. Pero entonces deseamos otra cosa. Una casa mas grande ó un coche mas veloz. Y ahí está el meollo del asunto.

El dinero nunca ha hecho a un hombre feliz, ni lo hará, no hay nada en su naturaleza que produzca felicidad. Cuanto más se tiene más se quiere.-Benjamin Franklin

Cuando tenemos aquello que pensamos que nos hará felices, necesitamos otras cosas o empezamos a buscar de nuevo el ser más felices.Y lo que no pensamos es que la felicidad está en cada una de las etapas de la vida o en cada una de las situaciones que vivimos.

Son los pequeños grandes triunfos que obtenemos cada día o las satisfacciones de las que disfrutamos. Son los pequeños placeres que nos concedemos cada día. Un café que nos tomamos al lado del mar, dormirse abrazado a nuestra pareja o escuchar una canción sin parar y sin cansarnos. Puede ser algo muy simple pero muy valioso. Y muchas veces suele ser gratis.

La felicidad no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. -Benjamin Franklin

No esperemos toda la vida para una gran gesta o fuegos artificiales. Armemos nuestra propia felicidad compuesta por momentos que nos llenen.

Dejemos de esperar y seamos felices!

Psicóloga y sexóloga en mis ratos libres… Coleccionista de experiencias. Porque una emoción vale más que mil palabras.

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