¿Quién eres?

valor

No creo en la valía. Pero sí en el valor. Sé lo poco que cuesta construir la primera. Y lo mucho que vale conseguir lo segundo. Nuestra cultura competitiva y ambiciosa nos hace pensar que son lo mismo, pero la diferencia está en quién la muestra para conseguir algo y quién lo demuestra porque le sale de dentro.

Por eso, no creo en la valía. Esa que habla de nuestro nombre o del lugar donde nacimos. La que habla de lo que hacemos y sobretodo de lo que tenemos. De nuestro cuerpo, de la ropa que llevamos, de nuestro trabajo, de nuestro coche, nuestra casa o posesiones.

Esa misma que no habla de quienes somos sino, más bien, de quien creemos ser. Del personaje pequeño que nos hemos ido construyendo, fruto de esa realidad con la que nos identificamos y que utilizamos para interactuar con los demás personajes en esta tragicomedia global que llamamos sociedad.

Y no es que la valía no tenga su utilidad, que la tiene, el problema es que nos identificamos tanto con ella que dejamos de ser un proceso para convertirnos en un producto.

Nos creemos que somos nuestro trabajo o nuestros estudios. Decimos orgullosos “Soy ingeniero, abogado, o tengo un máster en económicas”, como si eso nos diera una importancia sobre los demás. Necesitamos la aprobación del resto de personas para demostrar nuestra valía. Por eso, siendo de las generaciones con más estudios, somos de las generaciones más infelices.

¿Por qué? te preguntarás …

Porque confundimos nuestro valor como persona, ese que viene de nuestra propia apreciación personal, con nuestra valía personal, que viene de la necesidad de reconocimiento exterior. Estamos tan identificados con lo que hacemos y lo que tenemos que, si cambian nuestras circunstancias externas (te despiden del trabajo, lo dejas con tu pareja, …), nuestro valor como persona se resiente hasta tal punto que entramos en crisis.

Pasamos del yo soy alguien al no soy nadie en función de si tengo o hago.

Date cuenta que, un trabajo o una pareja no define tu valor como persona. El trabajo, como la pareja, son cosas externas a ti. Eso no eres tu. Tú sigues teniendo los mismos conocimientos y habilidades o la misma capacidad para amar que antes. Que tengas o no tengas, que te dediques o no, no define quien eres.

Tú no eres tu trabajo, simplemente en este momento te dedicas o te has dedicado a eso. Te lo dice alguien que pasó de creerse tenista a abogado, de ingeniero a coach. Con varias crisis existenciales entre ellas hasta que entendí que yo no era nada de eso. Comprendí que, mi verdadero valor como persona, depende más de lo que llevo dentro que lo que hago fuera.

Lo que un hombre piensa de sí mismo, es lo que determina su destino. Henry David Thoreau.

Y a medida que tomas conciencia de quién eres, menos necesitas demostrar quien no eres.

Te propongo un pequeño experimento…

Tómate un par de minutos en silencio y pregúntate simplemente ¿quién soy? eliminando lo que hagas o hayas hecho, y lo que tengas o hayas tenido… ¿Qué te queda?

Pues lo que te queda es tu valor como persona. Tu verdadero currículum vitae sin exageraciones, mentiras y omisiones. Eso que te hace especial y diferente al resto. Son tus miedos y tus fracasos, tus amigos y también tus enemigos. Tus sueños y tu actitud, tu tiempo, tu conciencia y tu amor.

Es tu honestidad entre lo que dices y lo que piensas. Y la honradez, entre lo que cuentas y lo que haces. Es la integridad entre lo que crees y lo que predicas. Y la humildad para reconocer la diferencia.

Por eso creo en los valores. Y que no te engañen, no hay valores a medias. No existen. Un valor es binario: o cero o uno. O se practica todos los días y a todas horas, o no es. Uno no puede practicar la honestidad de nueve a seis y librar los fines de semana. Un valor no lleva interruptor. Si no puedo confiar en la persona, jamás podré confiar en en su valía profesional. Y viceversa.

Dime, cuando piensas en alguien … ¿recuerdas qué hace o qué tiene o más bien recuerdas qué te hace sentir cuando estás con esa persona? Pues esos son sus valores.

Por eso, deja de buscar tu valía mereciendo y apuesta por consolidar tus valores siendo.

Tu eres tú… y no te empeñes en ser otra cosa.

Life & emotional coach. Apasionado de la vida y de la evolución personal. Porque ser uno más es ser uno menos…

6 thoughts on “¿Quién eres?”

  • SIMPLEMENTE MARAVILLOSO, COMO TODO LO QUE CREAS…TIENES UNA ESPECIAL HABILIDAD PARA EXPRESAR LO QUE YO PIENSO Y SIENTO, ASI QUE BRINDO POR TI Y TE AGRADEZCO QUE ME AYUDES A SER CONSCIENTE DE TANTO….UN ABRAZO DESDE MI ALMA¡¡¡¡

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  • Sonia Paje portillo · Edit

    Yo creo saber lo que soy, a estas alturas de mi vida lucho incansablemente por mis valores. Cosa difícil en esta sociedad, q te arrastra hacia sus ideales de felicidad. He intentado inculcar eso también a mis hijos y lo busco en todo en el q me rodea. Creo q simplemente hay quien merece la pena y quien no y, eso me ha traído muchos problemas con a lo largo de mi existencia. La sinceridad, no es entendida en este mundo. Gracias por compartir con nosotros, nos hace reflexionar y plantearnos muchas cosas… Y, porque no, me da tranquilidad y me hace sentir bien conmigo misma.
    Solo espero q sean un gran número de personas a quién llegue. Un saludo

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    • Querida Sonia, desgraciadamente la sociedad sigue en piloto automático, pero como decía Gandhi: sé tú el cambio que quieres ver en el mundo. Te felicito por querer inculcar unos buenos valores a tus hijos. Gracias por tu comentario. Un beso.

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  • Qué difícil compartir la vida con quienes solo ven lo que hacemos o tenemos. Y aunque una intente “ser” solamente, te das cuenta que eso no les importa. Y al final eso del valor se queda para una misma, que no es poco, lo sé, pero te quedas a un lado, no estas con la corriente. Es cierto lo que dices… pero es invisible para la gran mayoría… y de nuevo la soledad del héroe… 😔

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    • Susana, recuerda que te alimentas emocionalmente de las 5 personas con las que más te relacionas… Si no suman, tendrás que recapacitar y relacionarte con otras que sí aporten. En el camino del autoconocimiento y del héroe, la soledad forma parte de la vida. Si es impuesta es triste, pero si es autoimpuesta no es tan mala. Un beso muy fuerte.

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