A todos nos gusta el sexo. A algunos más y a otros menos. Pero que nos guste una cosa, no significa que deba convertirse en la meta, porque lo importante es el camino, y como en la mayoría de cosas, el sexo es consecuencia.

La realidad es que muchos estudios han comprobado que tanto hombres como mujeres tenemos las mismas necesidades de placer y satisfacción sexual. Tenemos las mismas ganas y para ser más claros, los mismos derechos. Según Maslow, forma parte de una necesidad básica de todo ser humano.

Si bien los hombres tienen diferentes formas de expresar sus deseos, es demasiado feminista reducirlos a animalitos que sólo piensan con el pene y que les da exactamente lo mismo en dónde lo ponen o con quién.

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