Tu cuerpo te habla

tu cuerpo te habla

Tu cuerpo te habla… continuamente.

Y lo hace de diversas formas. Hacía ti y hacia los demás. De ti y de los demás.

Muchos de nosotros vivimos la vida en piloto automático. Pasamos el día haciendo lo mismo de siempre, pensando lo mismo de siempre y repitiendo las mismas situaciones de siempre. Poco a poco vamos perdiendo la habilidad de interpretarnos. Es por eso que, a veces, sufrimos alguna dolencia, malestar físico o enfermedad y es entonces cuando volvemos a centrar nuestra atención en nuestro cuerpo.

En ese momento intentamos paliar, en la medida de lo posible, el dolor físico a través de fármacos o medicamentos y, si todo va bien, los síntomas desaparecen y continuamos con nuestra (aburrida) vida hasta que aparezca otro malestar.

No somos conscientes que, en la mayoría de casos, la enfermedad es la consecuencia, pero no la causa. Que el cuerpo grita lo que la mente calla. Y lo que nos duele ahora es un reflejo de un factor o stress emocional del pasado. Me explico…

Cuando acumulas resentimientos, odio o tristeza; cuando vives aferrado al pasado o para complacer a los demás. Cuando no te aceptas a ti mismo, careces de amor propio o no te quieres de manera incondicional; cuando cargas con sentimientos de culpa, frustraciones, miedos y demás emociones que surgen a través de pensamientos que no controlas; cuando te invade la ansiedad por una situación presente o futura. Cuando haces todo eso, llega un momento en el que tu inconsciente somatiza a través de tu cuerpo todo lo que callas a través de un síntoma físico para que tomes conciencia de que hay algo en ti que no va bien.

Gran parte de las enfermedades se generan en la mente y se reflejan en el cuerpo.

Tal vez, si en lugar de centrarnos en la pastilla milagrosa, ponemos más atención en nosotros, podríamos encontrar no tanto el “por qué” enfermamos, sino “para qué” decidió hacerlo nuestro cuerpo.

Así que, ¿te duele algo? Pues escucha lo que quiere decirte tu inconsciente a través de tu cuerpo.

¿Te duele la garganta? Pregúntate: ¿qué situación es la que no puedo tragar?

¿Te duele la cabeza? Pregúntate: ¿qué o quién me está presionando?

¿Te duele el estómago? Pregúntate: ¿qué situación o persona no puedo digerir?

¿Tienes afonía? Pregúntate: ¿qué es lo que no me atrevo o no puedo decir?

¿Te duelen las cervicales? Pregúntate: ¿qué peso o culpa estoy aguantando?

De acuerdo con la parte del cuerpo dónde se presenta el síntoma, habrá una explicación emocional para el mismo.

Si has leído mi biografía, sabrás que padezco una enfermedad reumática crónica llamada espondilitis anquilosante. Independientemente de lo guay que suena, es una enfermedad que anquilosa o disminuye la flexibilidad de las articulaciones y hace que todas las vértebras se fusionen. He pasado más de 20 años principalmente con dolores de espalda, tomando fármacos diariamente y más tieso que un palo cuando me levantaba por las mañanas. Hace tiempo tomé consciencia de que mi enfermedad tenía mucho que ver por la forma en cómo yo veía la vida.

¿Qué me estaba queriendo decir mi inconsciente? Que mi vida, mis patrones, mis creencias eran rígidos. Que no había flexibilidad en mi vida, que no sabía decir que no y que tenía que ser fuerte para aguantar todas mis exigencias internas, externas y heredadas.

¿Y qué órdenes enviaba mi inconsciente continuamente a mi cuerpo a través de mis pensamientos, creencias y emociones? “Nene, debes ser fuerte para aguantar la vida”. ¿Y cómo se materializaba en mi cuerpo? Pues fusionando las vértebras como si fuera un pilar de cemento para poder aguantar toda la carga psicológica. Blanco y en botella. Causa y efecto.

No intentes curar el cuerpo sin antes curar el alma -Hipócrates

¿Por qué te explico esto? Para que veas, a través de mi experiencia, lo sutil que puede llegar a ser el lenguaje del inconsciente y sobretodo para entender que tu cuerpo te está enviando continuamente mensajes a través de dolencias para que comprendas que es aquello que debes sanar de ti emocionalmente. Si no tomas conciencia, créeme que las dolencias cada vez serán peores. Y al revés, cuando tomas conciencia, muchas veces, los síntomas mejoran o remiten. Yo lo he experimentado en primera persona y lo he visto en muchos de mis clientes que han trabajado conmigo.

Tu cuerpo escucha todo lo que dice tu mente. -Naomi Judd-

Recuerda que la vida  te habla a través de metáforas que se repiten hasta que tomes conciencia de la situación. Y eso también va para tu cuerpo. Cada sensación, molestia, dolor o proceso enfermizo te pide un cambio o al menos, que tomes conciencia de todo aquello que daña tu bienestar y por tanto, tu salud.

Hace tiempo leí el libro de Louise L. Hay: “Usted puede sanar su vida“. En él nos habla de cómo las emociones mal gestionadas se convierten en dolencias y enfermedades físicas, muchas de ellas muy graves. Desde un simple dolor de muelas hasta casos graves de cáncer. A mi me hizo reflexionar profundamente…

Cómo nos sentimos físicamente es una señal de cómo nos encontramos psicológicamente en la mayoría de las ocasiones. Si escuchas a tus emociones, si perdonas, si amas, si agradeces… todas tus emociones “enquistadas” desaparecerán. Y con ellas, la mayoría de tus dolencias.

Porque, si prestas atención a lo que dice tu cuerpo, te dirá lo que necesitas comprender y trascender.

Life & emotional coach. Apasionado de la vida y de la evolución personal. Porque ser uno más es ser uno menos…

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